LATIF :EL SECRETO DEL NUEVE :Estreno



Prologo
<<¿Cuál es la importancia de recordar? Es algo que jamás me pregunte hasta que deje de recordar, solo un día desperté denudo frente a un espejo y me pregunte ¿Quién era?  Después de ello no hay nada más que sangre a mí alrededor ya no hay vida,  no hay nada más que 5 pastillas más. Y solo una me hará recordad, las demás me mataran>>



  


Capítulo 1- Cinco pastillas 

Experimento Nueve 

El primer recuerdo que debería de tener lo he podido observar sin sabor alguno frente al espejo, mi cuerpo desnudo frente a mí, marcas de heridas de cuchillos y grandes quemaduras en mi torso, eso y los tatuajes que poseo en mi ser. Mi barba crecida y mi cabello largo, puedo ver mi mano tocar el espejo como si este le hablara , aunque estoy solo en la oscuridad del cuarto y los royos del sol que pasan por la ventana iluminando mi cuerpo al rose de su esplendor hacen posible verme, mirarme frente a frente y preguntarme ¿Quién soy? Me miró fijamente a los ojos y noto mis cejas pobladas y esa mirada peculiar que extrañamente extrañe. Juzgo mi edad por las marcas en la cara quizás unos 34 años de vida, miro mi pecho y noto una leyenda tatuada en mi a un costado del hombro izquierdo “Estoy aquí”, deslizo mi mano para sentir mi torso poco a poco, respiro profundamente cuando he llegado al la parte baja del abdomen y puedo sentir un respirar cálido forjándose dentro de mí; un respirar de calma y debo decir que me ha gustado esto, verme y tocarme, ha sido único. Después de todo es la primera vez que me conozco. 

Miré mis pies unos segundos y sonreí me sentí vivo en medio de la oscuridad del cuarto, poco a poco empecé a escuchar las aves volar por la ventana, una gaviota había hecho su nido en ella, eso me atrajo la atención y camine hacia ella descalzo y desnudo me asome por la ventana y me encontré con un paisaje único, estaba a la costa de un mar a minutos del amanecer, las olas rompían en las rocas y la brisa cálida y humada se impregno en mi al abrir la ventana, la brisa erizo mi piel y mire al fondo del mar , una marea traía de vuelta un viejo bote de madera. 

—Sera mejor que te vistas—oí decir a una señor mayor de unos 60 y tantos de cabellos canosos y barba frente a la puerta del cuarto oscuro—se que no te puedes enfermar, pero prefiero verte vestido que desnudo—comento con una risa, lo mire y trate de identificarlo pero no pude así que solo asentí con la cabeza— tu ropa la traerá Emma en unos minutos, ella te bañara y vestirá. Yo te veré más tarde. 

—¿Quién eres?—pregunte antes de verlo salir. 

—No importa quién soy en este momento, importa el por qué te han llamado —me respondió 

—¿Llamado?, ¿Quienes?-pregunte de nuevo y el señor solo rio de nuevo 

—Nadie—abrió la puerta y dejo entrar a Emma; una mujer de piel morena, ojos negros y cabellos largos. Ella no me miro nunca a los ojos solo, dejo mi ropa en la cama, me miro y tomo una toalla la cual me ofreció para cubrirme. 

—Tenga, cúbrase, el baño esta en esa puerta, le preparare todo. 

Pasaron los minutos mientras Emma preparaba la ducha yo me recosté sobre la cama del lugar y cerré los ojos tratando de recordar pero no había nada más que oscuridad y voces extrañas. 

—La ducha esta lista—comento Ema interrumpiendo mis pensamientos—entre, en un momento le atenderé–la obedecí mientras la vi salir de la habitación un momento. 

Empezaba a tener dudas sobre todo esto pero de alguna manera me sentía cómodo ahí, era una choza a orilla del mar un lugar bello y tranquilo pero con misterio, no sabía nada de mi, ni mi pasado solo lo único que podía escuchar al cerrar los ojos era una voz gritar “¡Papa!“ Era la voz de una niña gritando, poco a poco los gritos se ahogaron mientas me sumergía en la bañera , cuando estuve dentro, el agua caliente cubriendo mi cuerpo me hacían sentir una sensación extraña cierta angustia y las demás voces que eran demasiado débiles para oírlas en mi mente empezaron a retumbar y ser más claras, los gritos de alegría de la niña se fueron convirtiendo en gritos de miedo, pude ver como una marea se alzó sobre el muelle del lugar donde nos encontrábamos, por primera ves estaba recordando algo que en cierto modo no sabía si era verdad o una siempre alucinación, tal ves nunca lo sepa pero aquella oleada arrastro con el muelle, haciendo caer a una niña de 9 años de cabellos negros y vestido rojo al mar , salte para auxiliarle pero la marea era demasiado fuerte —Resiste—me pude oír decirle en mi mente.—¡Papa! Ayuda ¡Papa!— la niña me pedía ayuda mientras la marea se la llevaba de la costa yo luchaba contra marea para llegar a ella. —Resiste—grite una vez más pero una nueva marea se alzó , esta vez más grande, al caer la marea me lanzo hasta lo más profundo de la costa mientras veía como me separaba de la niña, su fuerza fue tal que me azoto contra un poste de madera que sostenía el muelle, sentí un dolor al costado del torso, note la herida que empezaba a sangrar y reaccione saliendo de la bañera, de alguna forme me había sumergido en ella, mientras recordaba un momento tal vez crucial  de mi vida .

—¿Señor está bien?—me pregunto Emma quién me atendió rápido cuando reaccione. 

—¿Donde está la niña?—pregunte 

—Aquí no hay ninguna niña, ¿señor está usted bien?, ¿Que hacia ahí metido? 

—¡Ema la niña!—conteste 

—No aquí no hay ninguna niña será mejor que se calme, esto no se supone que debe pasar…—solo pude oírla decir ello y me quede sin habla, note como salió del cuarto asustada y llamo a gritos a alguien, no le oí el nombre mi mente aún seguía pensando en ese extraño suceso. Salí de la bañera poco después casi tropezándome con todo lo que se encontraba ahí, llegue hasta la puerta y mire a Emma dándole paso al señor de antes quien se encontraba sorprendido, mirándome el torso, me mire al espejo y note nuevamente la herida , esta sangraba sin motivo y el dolor empezaba a hacerse presente hasta que caí al suelo perdiendo el conocimiento, lo último que escuche decir a Emma fue…—Recordó, ha podido recordar.. 

Experimento Cinco 

Mi primer recuerdo, fue amargo, desperté  atrapada en un manicomio, mi cuerpo estaba desnudo y atado a cadenas de hierro enganchadas a mis pies, las paredes eran blancas y suaves como colchones, mis manos atadas por la camisa de fuerza me hacían sentir inútil, no sabía quién era ni donde estaba solo respiraba, no había nada más que angustia y llanto, ¿cómo llegue aquí? Era la pregunta obligada a contestarme como diera lugar, no había plan alguno solo el deseo de huir. 

Tarde unos minutos en poder controlarme para tratar de oír lo que sucedía a mi alrededor, estaba sola, sola frente a una mesa de madera al fondo de la habitación y una cámara mirándome, por alguna razón me atrajo como si alguien me mirase desde atrás de ella y yo lo mire, me puse de pie y di unos pasos pero las cadenas eran fuertes y me impedía desplazarme, las mire un momento hasta que fui interrumpida. 

—La chica ha despertado— se refería a mí una voz a mi alrededor— iniciando proceso de comunicación—continuo y al fondo frente de mi una pantalla se abrió detrás de la pared blanca y acolchonada , mire el monitor negro en espera de la imagen y unos segundos después apareció la silueta de un hombre.

—Iniciemos con esto—empezó a comunicarse con migo—Experimento Cinco. Ese es tu nuevo alias, estas dentro de una prisión cerca al mar, es imposible que puedas escapar así que no te molestes. 

—No estés tan seguro—susurre con cierto odio 

—En un momento un agente entrara a la celda y pondrá un frasco con 5 pastillas en la mesa y un poco de ropa también , al salir te daré la oportunidad de tomar una de ellas.—aseguro y acabo la comunicación, segundos después entro un hombre vestido de negro con una bandeja de plata la cual puso en la mesa y salió del lugar, al cierre de la puerta mis cadenas se soltaron y la camisa de fuerza que me mantenía atada cayó al suelo, estaba libre pero ¿cuál era el propósito de esto?, no lo se y nunca lo supe solo camine hacia la mesa y tome la bandeja de plata , mire el frasco con las pastillas y la ropa  y a un costad, una botella de agua, tome la pastilla y la trague, sin pensar, al pasar por mi garganta sentí como me adormecía los músculos de ella, mis manos empezaron a temblar sin cesar , mis ojos empezaron a irritarse y el aire empezó a escasear caí al suelo de un momento a otro. 

Mi mente empezó a telar una idea mientras el brillo de mis ojos se apagaba, un deseo nació al instante en que morí, las puertas de la celda se abrieron una vez más, entraron dos guardias, cuatro pisadas, dos cuerpos a quienes asesinar.
Sus cuerpos candentes de grasa saturada se acercaron a mi cuerpo , los sentí respirar , el momento estaba a punto de ser oportuno en cuanto me levantara el primero, después tome su arma y use al tipo como escudo , dispare al segundo todo tan rápido que no puedo describírtelo solo diré que nunca había hecho esto y a decir verdad se me daba muy bien , tome la ropa y me vestí rápidamente , tome las armas de los tipos y las píldoras también y antes de irme tome un trago de agua. Salí de la celda y pude oír una alarma sonar, observe el lugar y supe a donde ir, al fondo para dar vuelta a la derecha y salir por el conducto de ventilación para llegar a los elevadores, de ahí tomar uno hasta el sexto piso y detenerlo entre el cuarto y el tercero, salir por la escotilla de escape y entrar por el travesar del cuarto piso y cortar la corriente eléctrica , depositar en el lugar una bomba que encontraría en las armas guardas en el sexto piso, activarla y salir por la ventana cayendo al mar. Todo lo anterior lo hice en cuestion de minutos. Ahora me encontraba en el mar nadando hasta la costa para alejarme del lugar, y un propósito nuevo se encontraba en mi mente. Buscar a Latif y matarlo.



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