EXILIO || CAPITULO 18





Hay seis cosas que se dé Exilio hasta ahora. En primera, es un campamento. Segunda, fue creado por el padre de Néstor. Tercera, Néstor es el líder del campamento. Cuarto Peter Pan, es el padre de Néstor y ha pedido exclusivamente que Lola estuviera aquí. Cinco, yo soy un plus, de parte de Ness. Seis, hay alrededor de treinta chicos y chicas en Exilio.
Escuchar a Néstor confesarle su homosexualidad también debería de ser una de las cosas que se dé Exilio... Pero ahora todo pareces tener un nuevo significado. Todos los chicos y chicas se han acercado al centro del campamento donde varios troncos apilados se encuentran, rodeados de piedras  para evitar que el fuego se propague una vez que se encienda. Es medio día pero todos parecen listos para iniciar una fiesta... Lo cual me parece algo raro pues no hace más de tres horas que todos ellos estaban en el comedor viendo como Joel y yo nos golpeábamos como salvajes.
Debo decir que pelear con él me hizo sentir fuerte...
Joel aparece al otro lado del campamento. Lleva aún el vendaje, creo que realmente herí sus sentimientos más que su cuerpo, aunque no sabría decir cuál de las dos cosas me causa satisfacción.
Por un segundo me siento superior a él, para ser más específicos, es justo cuando trata de cargar varios troncos más hacia la fogata. Los troncos que toman son gruesos y supongo que pesan aun cuando él estuviera completamente bien de su brazo. Corro para ayudarles pero antes de mi llegada estos se caen al suelo y veo la cara de frustración de Joel. No se me deba de acercar en este momento o mejor deba de alejarme de ahí en ese mismo instante. Sé que cualquier persona en su estado es peligrosa y peor aún si eres tu quien ha provocado todos esos sentimientos encontrados, pero mis piernas no responden a mi instinto de huida. Al contrario, se apodera de mí una sensación de que he hecho mal. Aunque sea en defensa propia y sin querer hacerlo lo he lastimado...Si claro, pero él también fue quien te apuntó en la cabeza con un arma y te secuestró en el perfecto auto de tus sueños para después traerte aquí, en medio de la nada con un dudoso número de sujetos a los cuales no conoces.... ¡Vamos podría matarte! Pienso para mí mismo  y soy consciente de que tengo razón en ambas cosas. Aún no entiendo muy bien el porqué de las cosas pero lo que menos necesito es generar más líos. Lo mejor es tratar de hacer las paces con Joel.
—Déjame ayudarte con eso—digo y tomo el tronco que está frente a mí e intentó tomar otro cuando una patada  lo hace a un lado, a unos metros lejos de mí
—No necesito tu ayuda. Lárgate ya mucho hiciste el día de hoy ¿no crees?
—Perdón, solo quería ayudar—enmudezco por un segundo.
Pensé que podíamos hacer las paces después de todo pero me parece que Joel es demasiado orgulloso para ello. Realmente nunca me hubiera gustado ganarme un enemigo en un lugar como este.
Los demás campistas, que ahora parecen ser menos de los que había contado antes. Tal parece que el simple hecho de pelearte enfrente de varias personas que te están rodeando y orillando a soltar los golpes antes de que tu contrincante lo haga, crea una ilusión de mayor cantidad de personas. Trato de contarlas mientras todos hacen sus cosas. Mueven cosas y colocan cosas. Todos son como hormigas. Todos menos Lola y yo. Lola ha salida del comedor y parece más perdida que yo. Veo que intenta hablar con Joel pero en cuanto está a punto de decir "hola" se arrepiente y retrocede. Quizás ella se sienta peor que yo. Y ¿cómo podría sentirse peor que yo? Los dos fuimos secuestrados por Joel y traídos aquí. Al menos ella y Joel iniciaron bien su... ¿Amistad?
No lo sé. Joel sigue enfadado y no solo conmigo, con todo aquel o aquella que se le acerque.
Aun parado en el mismo punto donde intente ayudar con el tronco veo también a Néstor dando órdenes. Me cuesta creer que él sea el líder. Y no lo digo por el hecho de que sea homosexual, ni nada de eso. Simplemente creo que no me acabo de creer todo esto. El campamento, el bosque y Está supuesta nueva vida.
Una nueva vida que yo no pedí.
¿Una vida que me han regalado para liberarme de mis problemas? Mi padre diría que jamás escapamos de ellos y eso yo también lo creo. Y Creo que han pasado varias Joras y mi madre no sabe ni donde estoy. Debería comunicarme con ella, decirle que estoy bien... No quisiera preocuparla. Nunca he sido el tipo de hijo que llega tarde a casa, que se fuga por días y regresa cuando se le da la gana. Seguramente ella está preocupada. Primero su marido muerto y ahora su hijo desaparecido... Espero que mi tío este con ella.

Las cosas están listas y preparadas para la primera parte de la tarde. Todos los campistas (veintisiete, campistas en total) se han acomodado en sus lugares alrededor de la fogata central del campamento. Yo me he sentado alado de unos chicos que parecían pasársela bien cantando canciones de Bruno Mars pero Néstor me ha hecho un par de señas para que me acerque a él al centro de lugar. También ha invitado a Lola y Joel.
Cuando todo el mundo guarda silencio Ness empieza a hablar.
—El día de hoy, chicos y chicas, campistas y exilados. Hoy festejaremos una vez más como cada mes le damos la bienvenida a nuevos campistas, ¡nuevos exiliados! —alza la voz, casi gritando cuando nos llama exiliados cosa que no me da cierta satisfacción
Nuestro público aplaude y vitorea con emoción.
Me sorprendo de que lo hagan. Es una bienvenida a un club selecto, como a una fraternidad, si así puedo llamarle. Pero tengo mis dudas, ni siquiera en el club de la escuela me reciban así. Aunque claro yo jamás fui una figura sobresaliente en ella. Los clubs  a que pertenecí fueron al de ajedrez y el de voluntariado, digan que me dejaron entrar porque mi madre era la presidenta de los padres de familia...
—Debemos agradecerle a Joel que muy amablemente ha traído a estos dos —nos señala a mí y a Dolores. En ese momento siento el peso de veintitrés campistas viéndome— Sin él no tendríamos por qué festejar— Los campistas vuelven a aplaudir pero ahora la atención es para Joel quien levanta su brazo no lesionado para agradecerles.
—No ha sido nada. Responde.
Tal vez para el no haya sido nada peto para mí fue el susto de mi vida. Cuando chocamos ¡creí que íbamos a morir!
—Ha sido mucho Joel, sin ti, Exilio no existiría. —De nuevo los aplausos— Dolores, Hugo, por favor de un paso al frente.
Tal vez porque estoy acostumbrado a seguir órdenes de mis mayores doy el paso y noto que Lola lo piensa más que yo. Al final da el paso.
—Como muestra de que realmente desean estar aquí deberán dejar sus ropas y ponerse el uniforme no oficial del campamento.
Una chica u un chico se colocan de pie y se acercan a. Nosotros para ofrecernos nuestro nuevo uniforme.
Por un momento no capto que debo de desvestirse enfrente de todos hasta que  Néstor me mira con reproche
—Vamos no sean penosos. —Nos anima y entonces comienzo a quitarme la ropa hasta quedar en boxers. Pocos segundos después estoy vestido como todos los demás campistas, más por el hecho de que me vean en ropa interior que por querer verme como ellos.
—Bien, ahora son parte de nosotros. Bienvenida y bienvenido, Hugo  y Lola— de nuevo nos aplauden y yo empiezo a creer que jamás dejaran de hacerlo. — Disfruten del resto del día. Durante la cena despediremos a Betty, Ulises y Joss.
Todos aplauden y los tres campistas se ponen de pie para agradecer las palmas.



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