EXILIO || CAPITULO 20




CAPITULO 20

Los campistas se preparan para irse a dormir no sin antes que nuevamente nos despidamos de los chicos que dejaran el campamento esta noche.
El aire que corre no es del todo helado pero llega a erizar mi piel. O al menos al viento le echo la culpa. He estado un día entero o quizás ya dos, no llevo la cuenta, lejos de casa, lejos de Beatriz y el que podría ser o no mi hijo. Lejos del trabajo y de la familia de Lola. Sé que tengo que irme de inmediato pero algo en mí no lo desea del todo. Aquí todos parecen pasarla bien. No se preocupan por su familia y amigos que no saben dónde están y me preguntó ¿qué les dirán a sus familias cuando regresen con ellas? "Me he pasado unas vacaciones lejos de casa, en un campamento con un monto de chicos y chicas en algún lugar de la nada. Ha sido divertido"
Lo dudo. Según una las reglas del campamento que están escritas en una tabla de madera en cada una de las cabañas, no podemos hablar absolutamente con nadie de Exilio. Entonces solo aparecerán de nuevo en sus hogares como si nunca hubiera pasado nada.
Otra de las reglas de Exilio es, no salir nunca de los límites sin la compañía de un mayor.
Los mayores, son solamente tres personas. Néstor por supuesto, un chico llamado Liam y para mi sorpresa también esta Joel. (Que guay)
Me pregunto a qué limites se refieren, y el por qué no podemos cruzarlos. ¿No se supone que podemos irnos de aquí cuando lo deseemos? ¿O solo es mero trámite y control?
Nunca me he considerado un tipo curioso pero es inevitable sentirme así. Aquí todo es nuevo para mí, y como ya dije antes, odio los cambios no previstos. Odio no saber dónde estoy y odio que aquí no tenga nada de comunicación con el exterior.
No hay señales de teléfono pero si energía para poner música. Eso al menos me consuela. La música es parte de mí como el aire que respiro.

Lola ha estado todo este tiempo con las demás chicas del campamento. Me alegro  de que al menos este molestando a alguien más que a mí. Seguro está tratando de conseguir información sobre Néstor. Pero eso no es mi problema. Le dije que la sacaría de aquí en cuanto pudiera. Pero no sé si ahora después de las luces y de sus nuevas amigas quiera irse. Yo sinceramente no quiero irme solo quisiera decirle a mi madre que estoy bien. Que no debería de preocuparse por mí. Ella tiene a mi tío y sé que no le faltara nada si yo paso un tiempo lejos de lo abrumador que es ser un adulto. De lo frustrante que es ser el hombre de la casa.
Como desearía que mi padre hubiera llegado para la cena.
Zoe llega a mi lado justo cuando parece que soy el único campista en medio del claro.
—No me digas que piensas dormir aquí afuera, sería muy malo para ti. Es decir, te puede dar un resfriado y aunque tenemos un montón de medicinas en la enfermería no sería bueno que te pasaras toda tu estadía en Exilio enfermo, créeme, hace cosa de cinco meses más o menos hubo un chico que se enfermó de pulmonía por dormir fuera de las cabañas, el pobre tuvo que irse a su casa antes de lo que él hubiera desea...
Zoe habla y habla y lo único que ve son sus labios moverse. Eso es lo único que me importa ahora. Sus labios me encantan que poco falta para lanzarme sobre ella y besarla. Cosa que no pasara por que no soy el tipo de chico que hace eso. Pero sin duda mis labios desean los suyo. No me importa que solo este hablando. Ella es hermosa.
— ¿Me escuchaste? ― Escucho a Zoe decirme mientras mueve las manos haciendo  un gesto  para que reaccione ―¿Hugo?
—Perdona... Chico con pulmonía ¿cierto?
—Si, bueno, eso ya lo había dicho pero creo que no me has escuchado del todo. Néstor quiere que pases la noche en la cabaña de las probabilidades. Con Joel.
—Si claro — contesto sin poner demasiada atención nuevamente. No sé por qué me pasa esto con Zoe. Siempre me ha molestado las personas habladoras pero ella es diferente, supongo, es eso o el accidente en el auto me ha dejado secuelas.
—Bien. Tú y Joel se llevaran bien. Te lo aseguro. La cabaña esta por ahí.
Unos segundos después de que Zoe se va reacciono ante lo que me estaba diciendo. Pasare la noche con Joel, y lo peor de todo es que he aceptado sin más. Pude haberme negado, pero es que soy tan estúpido que he aceptado sin ni siquiera saber que lo hacía.
¡Dios que me he agarrado a golpes con él en cuanto lo he visto esta mañana! ¡Que ha sido el quien me ha apuntado con una pistola para traerme aquí!
Dios, me temo que no será muy grato pasar la noche con él.
Tengo que arreglar este mal entendido, hablar con Ness y evitar a toda costa morir solo a manos de ese psicópata.
Néstor está en la cabaña de los chicos, lo vi entrar hace unos minutos, antes de que Zoe viniera y me hablara del chico con pulmonía. Si tengo suerte aún estará ahí y podré hablar con él.
En cuanto entro mi alma se siente aliviada aun encuentro a mi amigo hablando con algunos chicos del campamento.
—Les recuerdo que por nada pueden entrar a la cabaña de las chicas, no están aquí para follar. Pero si quieren hacerlo en la enfermería hay condones y pueden usar la cabaña 0 para pasarla bien.
Escucho a Ness hablar y siento que algo dentro de mí se hace nudos. Néstor tiene razón deberíamos de usar todos condones, yo soy el claro ejemplo de que son necesarios. Sin gorrito no hay fiesta.
Los chicos ríen entre  dientes, solo algunos están en boxers y otros con playera y boxers. Me alegro de que ninguno duerma en pelotas.
Cuando Néstor repara en mi presencia extiende los brazos en un gesto de alegría por verme luego me toma por el hombro y me lleva fuera de la cabaña de los chicos.
En cuanto estamos fuera empiezo a tratar de explicarle el favor que quiero decirle. Pero no es muy fácil, lo que digo suena algo así: Me...me...me...pregun...preguntaba...si...bueno, de ser... po...posible...
  Parezco caricatura del conejo que dice “¿Qué hay de nuevo viejo?”
            —No, lo siento pero tú y Joel no dormirán en otro lado hasta que se lleven bien.
-¿Que? Por el amor de Dios, ¿no viste que casi me mata hoy en la mañana?
—Hugo, estuve ahí y por eso hago esto.
—Esta es tu venganza ¿no? Por lo de Beatriz
Néstor suelta una carcajada y me siento nuevamente estúpido. Hace unas horas me confesó que era gay. Esto no es su venganza.
— ¿Por lo de Beatriz? No jodas. Yo no te haría una venganza así, aparte.
—Entonces ¿qué es? ¿Castigo divino? ¿Karma?
—Es una lección.
—Este perro no aprenderá lecciones ni trucos nuevos Néstor, él le muerde la mano a quien le pretende ayudar.
Escucho la voz de Joel detrás de nosotros mientras que me da un empujón con el hombro para tomar la delantera y entrar a la cabaña.
Néstor suspira al ver lo que Joel ha hecho y suspira.
—Hugo, por favor, traten de no matarse.

Cuando entro a la cabaña me doy cuenta de que tendré que pelear por ni territorio como Rico. En lugar de  orinar por todos lados debo de enfrentarme a Joel. Entro a la cabaña y escucho detrás de mí como la puerta se cierra con llave.
—Que se diviertan— dice Néstor dejándonos solos.
Me quedo donde estoy esperanzado a que Joel me invite a llegar a un acuerdo razonable. Quizás dejar al azar el derecho a la cama o algo así. Pero eso jamás sucede. Simplemente me lanza una almohada a la cara, y aunque me ha dado justo en el rostro logró ver como su rostro se arruga del dolor. Su hombro, aún sigue herido y aunque eso pudiera darme cierta satisfacción no siento nada más que tristeza. Yo no soy una persona que resuelva los problemas a golpes, pero lo hice y cause daño. Recuerdo como en la tarde se negó a que le ayudara con los troncos y supongo que sigue molesto por perder la pelea más que por el simple hecho de que este lastimado.
Él es un mayor según las reglas del campamento y yo le he quitado el pequeño orgullo que se puede tener a tener un título así, aunque no sepa si el titulo vale de algo en Exilio u en otro lado.
Mi padre decía que la mejor forma de entender el pasado de alguien es preguntándole sus sueños.
No creo que pueda entender a Joel preguntándole cual es sus sueños.
Seguro me ganaría otro golpe.
Joel tira al suelo un par de cobijas para mí. Yo no digo nada porque no quiero empezar una discusión solo las tomo y busco un lugar para dormir.
Será una larga noche de eso estoy seguro. Entre más rápido me duerma más rápido saldré de aquí y podre alejarme de él y todo este asunto.
Tomo mi Mp3 y me pongo los audífonos. Busco una canción para relajarme y dormirme. La canción que escucho antes de dormir es: Atlantis de Seafret.



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