EXILIO || CAPÍTULO 22





Capítulo 22

“Estoy muy agradecido a la risa, salvo cuando la leche sale por mi nariz.”

 (Woody Allen, actor y director)

Anoche soñé con mi padre. Estábamos en el parque que está cerca de la casa, ahí donde suelo ir a correr con Rico. Era un día soleado, con viento fresco y con poca gente en el lugar. Mi madre estaba en el pasto, esperándonos con los brazos abiertos y por qué no, con una canasta donde antes había guardado unos emparedados para cuando tuviéramos hambre. Mermelada de fresa para mi padre y para mi mermelada de mango.
Recuerdo que mi padre me estaba enseñando a andar en bicicleta aquel día. Yo supongo que para aquel entonces tenía alrededor de unos once años, quizás por el hecho de que mi casco y rodilleras tuvieran la imagen de Darth Maul de Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma. No sé por qué pero en su tiempo este personaje me gustaba mucho que hasta le pedí a los mis padres que me compraran un sable de luz  como el que Maul usa en la película.
Estábamos subiendo una pendiente y yo estaba aterrorizado por perder el equilibrio y terminar en el suelo. Mi padre me sostenía por el asiento y me ayudaba a controlar el manubrio.
— ¡No me sueltes! ¡Papá! ¡Por favor no me sueltes! —Recuerdo haberle dicho a gritos.
—No lo haré, mantén el equilibro, Hugo ¡tú puedes!
— ¡Es más difícil de lo que parece!
Cuando llegamos a la cima de la pendiente giramos para ir de regreso en picada. No sé qué es lo que estaba pensando mi padre cuando decidió que debería de hacer el recorrido de regreso por mi propia cuenta. Cuando menos me di cuenta mi padre me veía desde la sima como bajaba desenfrenadamente, Debo decir que antes de percatarme de que iba solo, me sentí confiado y con la seguridad de que lo estaba haciendo a la perfección, pero en cuanto note su ausencia perdí el control y caí de boca al suelo.
Doy gracias a la sobre protección de mi padre por hacerme llevar todas las protecciones posibles aquel día, de lo contrario seguramente hubiera perdido toda la belleza que poseo. Aunque claro eso está en duda.
Cuando mi madre declaro que no me había roto ningún hueso y no me había roto la cara o sufrido algún rasguño, me tiende un sándwich de mermelada de mango pero no lo acepte, recuerdo haber estado tan furioso con mi padre que hasta el hambre se me fue.
De pequeño me gustaba la mermelada de mango pero deje de comerla aquel día, no sé si ha sido el recuerdo o algún otro aspecto como el hecho de estar en medio del bosque, pero hoy tengo ganas de mermelada de mango.

Cuando despierto, asustado claro por el recuerdo tan vivido que tuve me percato de que soy el único en la cabaña. Seguramente en cuanto ha salido el sol, Liam ha entrado por Joel y se lo ha llevado lejos de mi vista para que yo no pudiera meter mis narices en asuntos que no me interesan, pero no me molesto en absoluto. Simplemente escucho la canción que suena afuera de la cabaña. Como dije, es de día ya, y a juzgar por el hecho de ver a varios chicos rondando la fogata supongo que he dormido hasta medio día o algo por el estilo. Es difícil saber la hora cuando no llevas nada de tecnología más que un MP3 a un campamento.
La cama de Joel está tendida a la perfección lo cual me causa unas ganas tremendas de deshacerla y saltar encima de esta fingiendo que lo estoy haciendo encima de su cuerpo. No soy vengativo en absoluto, pero si por mí fuera, él y su ego, además de sus pesadillas podrían irse mucho al infierno. ¿Qué he hecho para merecer semejante castigo?
Reprimo mis ganas de hacer maldades y doblo mis cobijas, las coloco encima de la cama y después hago lo mismo con las almohadas. No puedo perder el tiempo descifrando a Joel y lo que sea que le pase con esa tal Mía. Con suerte, si logro que Ness se convenza de que he aprendido si fabulosa lección dormiré en una cama decente con otros chicos que seguramente no gritan por las noches y no necesitan que uno les cante al oído.
Orino pensando en lo mucho que tengo que hacer hoy y hago una lista.
Lo primero que haré es ir con Ness para reportarme con él y pedirle que me deje llamar a mi madre, luego iré con Lola para ver si ha cambiado de panes sobre irse del campamento o en su caso pedirle a Ness que la deje ir. Yo pienso quedarme un tiempo, claro si logro que mi madre se entere de donde estoy para que no se preocupe demasiado y empiece a poner mi rostro en los envases de leche.
Aunque eso me haría famoso...
"Hugo, el chico desaparecido tras ser secuestrado por un payaso maniático en un lujoso mini cooper"
Dios, el mini cooper....
Extraño a SMILES, aunque ahora seguramente debe de estar destrozado. Que dilema.
Al salir de la cabaña de la tortura, y lo digo por la noche que pase noto que el día de hoy parece que el sol está más reluciente y brillante que antes, es como si vibrara en el cielo para que lo notarás. Este sol no quema como en la ciudad, al contrario, te brinda el calor necesario para estar fresco sin pasar frío. Es algo perfecto a comparación de la ciudad.
A lo lejos veo a Zoe coordinando a algunos chicos del campamento. Otros tantos seguramente aún están dormidos y me pregunto si Lola habrá pasado mejor noche que yo. Además creo que debería disculparme con ella. Lo único que he hecho al llegar aquí ha sido gritarle y tratarla de alejar de mí. Ella es solo una niña, debería de ir con ella y asegurarme de que su estado emocional este bien. Digo, ella, creo ha reaccionado bien al campamento de lo que yo pude haberlo hecho.
Cuando llego con Zoe la saludo con un beso en el cachete y cuando me doy cuenta de él me pongo aún más nervioso de lo que se supone no debería de estarlo.
— ¿Dormiste bien?—me pregunta mientras abraza su libreta donde estaba anotando algo, así pecho.
—Creo que hubiera dormido mejor junto a la fogata.
—Los osos pensarían igual— dice y suelta una pequeña carcajada.
Y yo también lo hago.
Cuando terminamos de reír como tontos trato de salir de mi estado chico haciendo el tonto con una chica y pregunto por los planes de hoy. Soy aún nuevo aquí y creo que debería de saber qué cosas están a punto de suceder en este lugar.
—Primero lo primero galán, ve a ducharte. Le diré a Julio que te lleve al lado de los chicos en el río.
— ¿En el río? ¿El lado de los chicos?
—No esperas ducharte con las chicas ¿o sí?
No contestó solo muevo la cabeza en negación aunque no me molestaría ducharme con Zoe.
Lo sé, lo sé, sueno a un idiota, pero no puedo evitarlo cuando la veo caminar, hablar o mirarme. Sus ojos verdes, cabello castaño y caderas perfectas me hacen perder la cordura, y algo más.
Julio, es el chico con el que ha ido a hablar Zoe mientras sigo viendo su cuerpo. Ellos hablan algo y después noto como Zoe me señala a lo cual contesto con un saludo tonto con la mano.
Julio es un chico alto y delgado, podría decir que es un flacucho pero como nadie aquí lleva mangas puedo notar sus musculosos brazos que sin duda m refutaría mi afirmación y significado de flacucho.
—Higo, ¿cierto?
—Cierto.
—Bien, el río es por aquí, espero que no seas vergonzoso  y si lo eres recuerda algo, todos tenemos lo mismo, no hay de nada de que apenarse.

El río parece algo así como una maldita playa nudista. Si, eso suena genial excepto por que lo único que se ve aquí son chicos en pelotas.
La mayoría están nadando en el río pero eso no evita que les vea el culo a algunos, otros tantos como Joel están en la orilla cubriéndose con una toalla en la cintura lo cual agradezco. A su lado esta Néstor quien también está desnudo pero dentro del río. Ambos hablan de algo que no creo que me interese saber, quizás sea sobre como pasamos la noche o algo así, pero no me meteré en ese tema porque sé que inmediatamente cuando escuche algo que no me parezca mi curiosidad saldrá a frite y preguntarle por Mía y por las pesadillas de Joel, lo cual Liam me dijo que jamás comentara por mi bien.
Y hablando de Liam no lo veo aquí, bueno aunque lo viera no lo reconocería pues jamás lo he visto. Lo único que podría decirme que es él sería su voz.
—He, busca problemas, no piensas meterte a nadar o eres demasiado pequeño para ello—Reconozco la voy en cuanto la escucho. Es Liam quien me habla mientras llega hacia mí. Quisiera decir que no está desnudo pero lo está y es por eso que al verlo hago única y exclusivamente contacto visual sin bajar la mirada más allá de las clavículas de su pecho.
Líam es de cabello castaño y ondulado, es de piel blanca y abdomen bien trabajado. Y no es que me haya fijado en ello, simplemente lo intuyo al verlo.
Él llega hacia mí y me da un  golpe con el puño en el hombro.
—Vamos nene desnúdate y divierte un rato. Cuando estés listo para hablar sobre lo de anoche acercare a mí. Estaré alejado de los oídos curiosos.
Liam pasa de largo y me deja pensando en sus palabras. En cada una de ellas, desde el desnudarte hasta oídos curiosos y un escalofrío recorre todo mi cuerpo.
Por cierto, Liam tiene una marca de nacimiento en la espalda baja...
Dios empiezo a sentirme extraño aquí.
Cuando entro al agua siento la corriente pasar por todo mi cuerpo desnudo. Es una sensación extraña pero agradable, lo cual me preocupa pues de ser muy agradable puedo exponerme ante varios chicos que al igual que yo, están en traje de Adán.
Me sumerjo en el río para entrar en el ambiente del río. Es como cuando entras a las albercas. Debes meterte por completo en el agua para no... Bueno realmente no se para que, mi madre siempre me obligó a hacerlo cuando salíamos de vacaciones.
El agua está en muy buen estado, como para quedarse todo el día en el río.
Aquí por lo visto no usamos jabones. Lo único que  hacen los chicos es sumergirse y nadar, es como una piscina comunitaria nudista más que una baño al natural.
Todos los campistas están metidos en sus propios asuntos, nadie me nota más que Liam quien me espera  a lo lejos. Supongo que no querrá que me acerque a él directamente así que decido vagar pasando de campista en campista para despistar a quien se fije en mí.
Mis preguntas básicas son: Bonito día ¿no?, ¿Hacen esto muy seguido? ¿Cómo me dijiste que te llamas?
Absolutamente todos ríen con mis preguntas. Cuando llego con Liam ya conozco a un Javier, una Germán, un Víctor y un Zacarías.
Repito mis preguntas a Liam esperando que al menos me responda con lo que tiene que decirme.
—Es un buen día, sí. Lo hacemos cada vez que llega un nuevo campista. Las verdaderas duchas están detrás de la cabaña de los chicos, y ya sabes mi nombre. —Me responde. —Ahora deja que yo te pregunte algunas cosas.
—Bien.
— ¿Has hablado con alguien sobre lo que paso con Joel?
—Sí, les he hablado a todos sobre ello. Ese chico tiene problemas. —Mi sarcasmo no es de gran ayuda. Lo único que consigo es una mirada acusadora. —Claro que no. ¿A quién se lo contaría?
—Será mejor que no descubras a quien.
Nadie debe enterarse de Mía ni de los sueños de Joel.
—Pues no pongan al nuevo a dormir con él.
—Esa no fue mi decisión.
—Lo sé, fue Néstor quien nos metió en la misma cabaña. Por cierto ¿Ness sabe de las pesadillas de Joel?
—No. Usualmente él nunca está en EXILIO. Es decir, no por las noches.
—Ayer estuvo toda la noche, ¿tú dónde estabas? Podías haber evitado que nos encerraran juntos si tanto te preocupa que alguien se entere de lo de Joel.
—No es asunto tuyo saber dónde estaba. Simplemente terminaba con un encargo.
Volvemos a caer en un silencio incómodo como el de la madrugada cuando arruine todo preguntando por esa tal Mía.
—Vale, será mejor que salga del agua, hay más cosas por hacer.
Liam me deja solo, yo me quedo un rato en el río mientras que veo como Joel se acerca a Liam y ambos salen de mí vista hacia la cabaña de los chicos.

Cuando todos estamos  fuera del río nos hemos reunido en la cabaña del comedor. Ahí donde tuve mi pelea con Joel.
En verdad creo que le estoy dando micha importancia a ese sujeto.
Para dejar de pensar en él, me acerco a Lola, quien está con algunas chicas hablando tan tranquilamente como si ella viniera a este campamento cada año. Supongo que se ha de pasar mejor el día lejos de sus padres.
—¿Podemos hablar un momento?—le preguntó al mismo tiempo que tomo asiento a un lado de ella.
Las chicas que están con ellas se quedan calladas, sea cual sea de lo que están hablando las he interrumpido y siento coló sus miradas me reprochan eso.
—No lo sé, depende, dime ¿ya sabes cómo sacarme de aquí?
—Esperaba que hubieras cambiado de opinión ahora que tienes amigas.
Ninguna de las chicas dice nada, solo me miran
—Pensé que mi padre te pagaba por llevarme ser mi chofer y no por interesarte por mí.
—Lo mismo pensé yo. Pero ese no es el punto. No te obligare a hacer algo que no quieras.
—Que considerado. Le diré a mi padre que te dé un aumento.
—Si no me despide antes. Lola, escucha...
—Para ti soy Dolores.
—Dolores...
—Mira, cuando tengas un plan para salir de aquí me avisas, mientras por que no vas a otro lado, estamos platicando cosas de chicas.
Me queda claro que quiere fastidiarme por cómo me comporte con ella y lo único que hago es pedirle perdón antes de ponerme de pie.
Ella no me responde nada.

Camino hacia la mesa donde se encuentra Julio. Él es el único que parece notarme y me invita a tomar asiento con su grupo de amigos.
—Chicos él es Hugo, lo recuerda ¿no?
— ¿Que si lo recordamos? Hombre que le ha dado una paliza a Joel.
—Enserio men, nadie había hecho eso nunca
—No era mi intención. —Me disculpo
— ¿Que no lo ha sido? Si eso no fue intencional, no quiero saber cómo hubiera terminado Joel, si hubieras querido acabar con él enserio — Él chico que tengo enfrente y que parece que de un momento a otro me pedirá un autógrafo me tiende la mano —Soy Uriel, por cierto.
—Y yo soy Ángel.  Más vale tenerte de amigo. ¿Verdad?
No sé qué pensaran de mí estos chicos pero me agrada su forma de ser. Digo, me han alabado como un jodido Dios por lesionar a Joel, supongo que él no es monedita de oro aquí en el campamento.
—Calmasen grupis, déjenlo en paz. Vamos Hugo te mostrare como servirte tu desayuno antes de que tus fans decidan hacerlo por ti.
—Por mí no hay problema—Dice Ángel y decido mejor hacerlo yo mismo.
Caminamos hacia la barra de la cocina donde hay varios platos  y vasos para servirse.
—No te recomiendo que comas eso—me dice Julio al ver que me serviría un poco de jugo de zanahoria— a menos que quieras pasar medio día en el baño.
—Gracias por el consejo.
Al final termino comiendo papaya y melón con miel y avena. Algo nutritivo.
—La avena te sirve para estar en forma he—Uriel me mira los brazos cuando llego nuevamente a nuestra mesa—Supongo que servirá de algo. ¿Haces ejercicio? ¿Pesas? ¿Barras?
—Corro. —Digo
—Eso explica la fuerza en los pies, ¿recuerdas?—Ángel le da un codazo a Uriel y yo río para mí mismo. Ellos en verdad creen que soy un tipo rudo.
—Calmados, la verdad es que no hago gran cosa, solo corro todos los días. No es para tanto además creo que fue cuestión de suerte. La verdad es que jamás me había peleado con alguien así que quien sabe.
—Pues que buena suerte tienes colega— ¿Ahora por qué no dejas que tus nuevos fans te den de comer en la boca?—Joel aparece detrás de mí y solo veo como Uriel y Ángel agachan la mirada hacia sus platos.
—Solo digo que no era mi intensión lastimarte.
— Ay ¿enserio? Yo esperaba tener una revancha contigo.
— ¿Y destrozarte el otro brazo? —Me arrepiento de lo que acabo de decir.
—Ya veremos si tu suerte te acompaña para nuestro próximo encuentro.
—Mira Joel, no sé qué te pasa pero relajante. — le dice Julio y de repente todo el mundo calla y nuevamente soy el centro de atención en esta cabaña.
—No tendré una revancha contigo—le digo  a Joel y antes de que pueda contestarme algo Liam llega para apartarlo de mí. Néstor también llega con él pero se va directamente conmigo alejándome de mis nuevos amigos.
— ¿Que ha sido todo eso?—me pregunta
—Nada, solo estaba platicando con esos chicos y diciéndoles que fue cuestión de suerte ganarle a Joel en nuestra pelea.
— ¿Cuestión de suerte? Dios, Hugo si no hubiera llegado yo, Joel te hubiera matado ahí mismo.
— Bueno si, tal vez. Pero él es el que ha iniciado todo. Ya lo vez me estaba pidiendo la revancha.
—Hugo por favor.
—No te estoy mintiendo Ness...
—Yo sé que no, pero al menos creí que compartir cabaña les haría limar asperezas entre ambos.
—Pues no ha resultado.
Nuevamente silencio.
—Hugo, escucha. Por lo que más quieras aléjate de Joel, ¿vale? No siempre estaré aquí para cuidarte la espalda.
—No necesito que lo hagas—Respondo enojado. Por alguna razón me siento herido por creer que debe de cuidarme.
—Hugo, clámate. Compórtate como un hombre. Piensa antes de actuar, piensa en lo que tu padre hubiera hecho.
—No metas a mi padre en esto.
—Está bien no lo meto pero sabes bien a lo que me refiero.
—No, no lo sabes.
—Bueno no lo sé, tú tienes razón yo no sé nada de esto. No soy tú y no sé qué te sucede pero si algo se es que no puedes ir por la vida peleándote con todos.
— ¡Yo no he empezado nada!
—Perfecto no lo hagas.
—Bien.
—Bien
Néstor me toma por los hombros y después me da una palmada en la espalda.
—Bien, tengo que irme, te veo luego.
— ¿A dónde iras?
—Tengo que ir a hacer unos trabajos. Nos vemos luego.
—Ness...—Le digo
— ¿Si?—Pregunta al detenerse nuevamente ante mi llamado.
— ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro.
—Quisiera saber si hay alguna forma de  que pudiera llamar a mi madre y decirle que estoy bien. No quisiera preocuparla
Hay silencio y eso no me agrada.
—Lo siento pero no la hay.
—Entonces es cierto. Mientras estemos aquí no hay contacto con el exterior.
—Lo siento así debe de ser.
— ¿Por qué?—pregunto sin darle tiempo a que me conteste. — ¿por qué no podemos al menos mandarle una nota a nuestras familias para decirles que estamos bien? Que lo estamos muertos o secuestrado. Creo que sería bueno que ellos los supieran.
—Hugo, la única forma de contactar con tu familia seria que dejes el campamento. Pero solo si así lo quieres. De otra forma no se puede.
—Entonces lo dejo. Dejo este estúpido campamento de mierda.


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